25 enero, 2026

Una hipótesis incómoda sobre el amor

Tengo la hipótesis de que el amor se comprende mejor en el sufrimiento que en el placer. Las preguntas que solemos formular al respecto, considero, están mal planteadas. No es: "¿por cuánto tiempo voy a amarte?", sino más bien: "¿cuánto estoy dispuesto a sufrir por este amor?".

Cuando nos encontramos llenos de alegría y estabilidad, la pregunta por el sentido no emerge. Sin embargo, en el momento en que el sufrimiento y la tristeza irrumpen de forma violenta, aparece la verdadera interrogante: ¿vale el tiempo y la pena luchar por una relación que ahora se muestra fragmentada por los defectos de cada uno y por actitudes tan disímiles como irreconciliables?

Pensar el amor únicamente desde el placer —algo comprensible— y no desde la capacidad de resistencia a la frustración conduce, inevitablemente, al deterioro del sentimiento. La idealización del goce nos vela la posibilidad de comprender que el amor es dual, que no hay rigidez ni un camino perpetuo de felicidad.

En el amor se sufre. Y el sufrimiento no es una tragedia ni un error de fábrica; es, más bien, esa dosis de verdad que emerge paulatinamente en el encuentro de dos seres que, en el proceso, aprenden a entenderse y, en última instancia, a aceptarse.

28 diciembre, 2025

Un poeta roto

Reflexiono sobre la base de mis experiencias e ideas que se construyen con el tiempo. Me cuestiono quién soy, a diario. Soy un poeta errante que se permite sentir sus heridas y sus desvaríos. Escribo para superar miedos y en la escritura he hallado la terapia adecuada. No puedo decir, con esta voz rota, aquello que duele, que arde como fuego; por eso escogí el camino del anonimato y en este me supe seguro, libre para vivir, para amarme sin culpa, sin comparaciones absurdas. Me escogí en cada palabra, intentando vislumbrar senderos luminosos, porque difícil es transitar en la sombra sin tropezar de nuevo. Encontré el amor propio y con él la posibilidad de vivir sin la mordaza del pasado.

31 enero, 2025

La gran música

¿Tenemos tiempo para la gran música? Esta interrogante me surgió luego de llegar al templo del arte en Paris: el museo de Louvre. Desde luego, todo el fondo, la forma, la arquitectura, la infraestructura es una oda a la belleza, la estética , el arte mismo; pero lo que más me sorprendió y elevó el alma fue esta pequeña entrada, donde causalmente, recibía a todo viajero una pequeña pieza musical que hace parte de la «gran música», esa que te transporta a un nivel casi espiritual, como si escucharla pudiera lograr que tus sentidos sobrevolaran la mera existencia terrena y te llevarán a un encuentro con Dios. Realmente este recibimiento fue lo más cercano al Paraíso que jamás he tenido en mi vida; no hacía falta morir, ni estar cerca del umbral de mi partida, solo bastó con contemplar el sonido, la tonalidad, el terciopelo del violín, la actuación de aquel artista, para saber que hacemos parte minúscula de la divinidad y la perfección. Esta «gran música» es la que colma el alma y los sentidos más elevados, la que propicia el encuentro reflexivo y el pensamiento más profundo. Sin duda, todo aquel que se tome el tiempo para este tipo de música no lo habrá malgastado, sino que habrá hecho una de las mejores inversiones para sublimar su alma, su mente y su espíritu, porque nadie pierde tiempo con: Bach, Chopin, Mozart, Vivaldi, y muchos otros que nos propician este encanto por la buena música. Hay que agregar, que existen otros estilos con fuertes argumentos para que nuestro gusto musical sea de gran catadura, es obvio, el ser humano está siempre en proceso de cambio, de evolución, y la música no escapa a ello; aunque quizá se esté centrando más en el sonido que despierte los músculos y las articulaciones, en la escapatoria de la realidad. Sin duda, ese viaje al epicentro del arte francés y del mundo, me hizo reencontrarme con esa sensación de vitalidad y goce, reencontrarme con la intimidad de ese artista que está dentro de cada uno. No olvidemos, que escuchar con atención la melodía idónea , nos da una razón más para apreciar la vida y nos da motivo para intentar desarrollar en nosotros ese sentimiento de plenitud que nos da la «gran música». 

06 enero, 2025

Contemplar

El acto contemplativo de la naturaleza me parece una de las cosas más fascinantes, por doquier puedes observar belleza, carácter, templanza, ver las nubes y sus formas, el firmamento incólume, al sol maquillando con natural brillo a las montañas. Aquí parece que todo es posible. Whalt Whitman tenía razón cuando nos aconsejó diciendo: «Aprovecha el día» y sin duda debemos poner más atención a sus palabras, a veces nos perdemos tanto tiempo atados a una pantalla, tratando de distraer la mente en ideas absurdas, en estar pendientes de la vida de otros, en vídeos que no promueven sino estupidez, en intentar maquillar con filtro digital nuestra ignorancia. Vivimos exentos de nuestra propia realidad. Rescatemos el hábito de la contemplación, que el lente de tu ojo sea tu mejor herramienta, déjate alumbrar por este arte que está ahí: gratuito, disponible, esperando a que lo conozcas. Deja de mirar la vida por otro cristal y concéntrate en obsérvala con el corazón, porque en el exterior, está la poesía en su máxima expresión, el lienzo delicado de la divinidad, un estímulo para vivir. No malgastes tu tiempo en lo que no lo vale y humaniza este único trayecto que tienes en el gran teatro del mundo. 

02 enero, 2025

La pérdida en el amor

En el mundo hay esta rara afirmación: «en el amor se pierde», porque al parecer no hay cabida a una segunda afirmación: «en el amor: como se gana también se pierde», y debemos hacer un inciso en este sentido. ¿A qué llamamos ganar o perder? Tal vez la pérdida en el amor sea algo indiscutible, el darse al otro, el abrirse en virtudes y carencias, en aperturarse de tal modo que es casi imposible no sentirse expuesto, en la entrega definitiva de toda tu humanidad para con el o la que ames, es, si, una pérdida irremediable de tu individualidad por un suceso como el amor; aunque perder ese miedo de enamorarnos puede ser una ganancia mayor. Por otro lado,  también comprender que el suceso amoroso nos permite ganar o explotar virtudes que están en uno o en el otro, ejemplos  hay varios: la paciencia, la comprensión, la solidaridad, el apoyo mutuo, el presente constante, el amor mismo que te da esa sensación de querer dilatar el tiempo solo para compartirlo con el ser amado; todo este manjar puede desentrañarse del suceso amoroso. No debemos pensar en términos de malo o bueno, de pérdida y ganancia, sino verlo como ese impulso que nos da la fuerza para llevar a cabo acciones que solo el amor puede ayudarnos a hacer, ser mejor personas, aprender a reconocernos en el otro, a confiar, a explorar facetas que no conocíamos, en definitiva a darle sentido a nuestras vidas, como diría el filósofo Kierkegaard: «Todo lo que vale en esta vida es la posibilidad de amar y ser amado.»

13 noviembre, 2024

Inminente

 

Beso labios muertos,

toco una piel fría 

que ya no me pertenece,

me visto del pasado,

solo vivo en la memoria

solo vivo en el recuerdo.


Extraño tus palabras,

la voz en mi oído, 

tu boca desnuda,

tu suspiro sereno, 

el hombre 

que soy ahora

a nada 

encuentra sentido.


Soy el círculo vicioso

del amor y del odio,

de la locura 

y el desenfreno. 


Extrañar es una cualidad

que me enseñaste 

en tu huida,

en la marcha de tu sombra,

en tu mirada hacia el futuro.


Me quedo en la ventana

esperando tu llegada,

pero mi esperanza 

de a poco se apaga,

tu pasos en la arena

con el tiempo 

se han perdido.